viernes, 15 de noviembre de 2013

PABLO DE ROKHA. El amigo piedra (doku-tocomple)

Documental "Pablo de Rokha. El Amigo Piedra" from LaCresta Producciones on Vimeo.

A CUARENTAICINCO AÑOS DE LA MUERTE DEL POETA, COLECTIVIZAMOS ESTE APORTAZO DEDICADO A SU MEMORIA... Y DE YAPA, ADJUNTAMOS UNA BREVE NOTA NO-PUBLICADA POR LA EDITORIALITA LUMPEN FLORES EN LA BASURA.

. . .



Igualito de chorizo a Don José María Arguedas, Don  Pablo  vino a verterse tal como el ídem (el verbo) y su sangre que lo contenía por toneles.  

Con furia y desmesurado, palabra a palabra como tranco a tranco.

Por eso para quienes salimos de la escuela con la idea inculcada (y generalizada) de que la poesía es cosa abstracta casi inexistente y toda inexplicable, siutiquería absorta de sí misma y los  siúticos señoritos que la practican,  pero sobretodo, obra estrecha de la Mistral y Neruda; descubrir a Pablo de Rokha, su poesía,  nos encandila, nos absorbe, nos llena lo vacío que nos tornaron en la escuela con sus conformismos pacatos y artimañas de que el mundo es eso mismo que es su patio, pesado y autoritario con que no se puede lidiar pero que hay que aceptar como cierto y verdadero único modo de vida.

De Rokha nos patea la cabeza, certero, retándonos a retar el mundo y sus porfiados defensores ciegos y lagañosos. Sus rugidos (los de Don Pablo) nos hacen ecos de más palabras de más certezas de nosotros mismos vueltos la contraparte que la escuela nos dijo que debíamos ser.

Porque la poesía no es mera letra muerta condenada al libro, para el escrutinio de los propios poetas o a un manojo de críticos expertos en el mudo lenguaje de los que como nada entienden escriben sobre sus delirios metafísicos. Eso conlleva a una poesía fuera de la poesía, es decir fuera del mundo, de la vida mortal y mortífica del día a día noche a noche.

Lo escrito es lo vivido, y De Rokha pone su empeño en ambas una misma cosa, vivir-escribir. Y todavía se siente presente, a pesar de su muerte hace cuarentaicinco años (o tal vez por eso mismo). Leerlo es revivirlo, recreación de su creación, más acá de la admiración y los lazos sagrados entre los que producen y los que consumen; acá el asunto es otro, y eso a la escuela no le concierne, no le atañe, porque la ataca, la pone en suspenso, por mero simulacro de miedos, por mero sucedáneo de lo vital, tal otra manera de ver y hacer las cosas.

Así trágico y colosal, Pablo de Rokha, no se sentó a esperar que la vida dejara de dejarlo, y fulminó las dudas y artimañas del tiempo tronándose los sesos, devolviéndose las palabras de un disparo fugaz pues la muerte ya le había llegado de antemano, ya la conocía de sobra, y no estaba para cuentos chinos.

La voz del pueblo la suya propia no era que se apagaba sin embargo, se repartía, repartió, y todavía se reparte, haciéndonos eco, sus cantos:


¡Placer de destruir creando!…/ ¡Tronchar un sol, parir un cerro,/ e ir por la vida cultivando/ un jardín con flores de hierro!

No hay comentarios.: